
Esta mañana he amanecido leyendo un brillante plan de Berlusconi: quiere poner a 30.000 (sí, sí, treinta mil) militares vigilando las calles de las ciudades más importantes de Italia para que no se cometan violaciones. Para colmo, ha dicho que habría que poner a un militar por cada mujer guapa italiana.
Uno: ¿es que las feas no necesitan protección y seguridad?
Uno: ¿es que las feas no necesitan protección y seguridad?
Dos: Soldados campando por todas la ciudades, mirando, espiando, oyendo, observando, husmeando, cotilleando, averiguando, acechando, curioseando.... ando que ando. En definitiva, atentando contra la privacidad del idividuo.
El señor Silvio, ya que se pone, debería contratar a un soldado por cada hogar. Así, tendría controlados a los casi 60 millones de habitantes italianos, y de paso evitaría la violación más aberrante: la que se produce en el lecho conyugal.
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